Resumen 2017

El 2017 empezó con mucho frío, en un pueblecito de Soria, celebrando la Nochevieja entre unos entrañables desconocidos a los que, sorprendentemente, aún recuerdo.

Ha sido un año de reflexión, en el que me he conocido un poco mejor, y descubrí en mí a todas las personas que han pasado por mi vida. Yo soy yo y un poco de cada una de ellas. Y es que cuando sigues a tu corazón no existe fracaso, porque te llevas algo que vivirá en ti para siempre.

En esas reflexiones también entendí algo importante sobre mí: soy único. Todos lo somos.

Cuando somos pequeños podemos ser Spiederman, un camionero bombero veterinario, o la princesa fresita… lo que queramos. Pero, un buen día, cuando salimos de la burbuja paternal, eso cambia y nos obligan de diversas maneras a ser iguales a los demás. No podemos ser lo que queramos sino lo que es la mayoría. Como seres sociales que somos ansiamos más que nada ser aceptados por los demás, y la sociedad no acepta a lo diferente. Es aquí donde empiezan nuestros conflictos internos entre nuestro yo y el yo que la sociedad nos ha diseñado para nosotros. Empiezan nuestras frustraciones. Empezamos a ser quienes no somos.

Por suerte, de vez en cuando, hay personas a las que les importa un comino ser aceptados o no, que siguen a su esencia, sus sueños, sus locuras… Es por ellos que el mundo evoluciona, a pesar de esas personas grises que les chantajean para que dejen de hacer eso que les hace especiales y únicos. Lo que es la definición de “raro“:
2. Extraordinario, poco común o frecuente.
3. Escaso en su clase o especie.
4. Insigne, sobresaliente o excelente en su línea.

Soy raro. Soy especial. Soy yo. Y así es como debo ser.


Construí un nuevo hogar para mi familia.

Aprendí a hacer la mejor pizza del mundo.

Busqué al Yang que nos faltaba… pero no pudo ser.

Fui a lugares donde nunca creí que pudiera ir.

Viví experiencias casi mágicas.

Viví la alegría que se siente cuando un amigo vuelve.

Fui a un concierto de Aerosmith.

Volví a Málaga con mi hija.

…y con mi mejor amigo, al que no hay día que no eche de menos.

Fui al Weekend Beach Festival de Torre del Mar. Mi primer festival. Unos días inolvidables por las personas que me acompañaron, por ser mi primer festival, por los grupos que había, por ser en mi tierra, y por lo mal que lo pasé en el camping del festival… el low-cost ya no es para mí…

Me compré la moto más bonita del mundo: Yamaha YZF R125. Empecé mi canal motovlogger en Youtube.

Volví a Ibiza, y de paso conocí Formentera.

Llevaba soñando con volver a bañarme en una poza desde que era pequeño. Y este año, al fin, lo conseguí, en Trabuquete.

Visité Marsella.

Aprendí una muy valiosa lección en moto, y sólo me costó algunas magulladuras.

Visité Paris con mi hijita.

Volví a ir a otro concierto de León Benavente, en la Riviera.


Y acabé el año como lo empecé, reflexionando. Este 2017 ha sido un año de autoconocimiento, en buena parte gracias a las personas maravillosas con las que he compartido mi tiempo, que me han mostrado quién soy.

Gracias.

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